ETNOLOGÍA
ANCASHINA

El Huascarán y el Huandoy
Wandi era la hermosa hija del cacique que gobernaba en las tierras altas de Yungay.
Su poderoso padre la guardaba aspirando a que se uniera en matrimonio a un príncipe del reino vecino.
Pero sucedió que un Inca pasó por esa región con sus huestes que vencieron a las tropas del cacique al que sometió bajo su dominio.
Un joven oficial del Inca, llamado Waskar, se enamoró de Wandi, y ella aceptó su amor. Pero el padre que odiaba a muerte a todo lo que era cusqueño, se enfureció al conocer dicha relación.
-Tu amor al cusqueño mancilla a nuestro pueblo-, le increpó. Le conminó severamente para que dejase de amarlo.
-Tu amor es maldito. Ese hombre es nuestro enemigo.
Los jóvenes decidieron salvar su amor y fugaron.
El padre decretó la persecución. Sus servidores más leales dieron alcance a Wandi y Waskar y los aprehendieron. Los llevaron a la presencia del cacique de cuyos labios escucharon el castigo.
-¡Atadlos en la cumbre más alta! – dijo-. ¡No merecen mi perdón!
La princesa y su amante fueron atados frente a frente a unas enhiestas rocas que se encontraban en las cumbres mas altas. Allí sólo había un viento muy frio y caía la nieve. Waskar quedó al lado sur, y Wandi. El frio los fue congelando hasta convertirlos en dos altas montañas de nieve. El sufrimiento les hizo verter copiosas lágrimas.
Las montañas con el tiempo se llamaron Huascarán y Huandoy. Sus lágrimas dieron origen a numerosos torrentes que formaron el hermoso lago de Llanganuco, que se extiende a los pies de la cumbre más alta del Perú, el Huascarán.

Yauri Montero, Marcos. 1961. Leyendas Ancashinas. Lerma Gomez EIRL.
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